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¿Por que tengo que ir a la escuela?

Parece una pregunta obvia, pero es peculiar que los niños empiezan a ir a la escuela sin saber exactamente por que tienen que asistir. Por tal motivo a muchos de ellos no les queda otra mas que romper en llanto no encontrando una explicación, y otros pues simplemente se adaptan a ese entorno amenazante y nuevo.
Algunas escuelas hacen un buen papel en cuanto a que los niños se adapten rápidamente y que no les sea tan traumática la experiencia, y hay algunos maestros que verdaderamente tienen la vocación y hacen de la escuela un placer, pero no en todos los casos es así.

Pero lo que es un hecho, es que no esta claro en la mente de los niños y de muchos jóvenes, por que tienen que ir a la escuela. A veces los padres y hasta muchos maestros carecen de una opinión concluyente sobre algo tan relevante, mas allá de la respuesta obligada de «poder ser alguien en la vida» o “para aprender a leer, escribir, saber matemáticas y conocer la historia». En fin, las respuestas tienen ciertas variaciones pero apuntan hacia lo mismo, hasta llegar a respuestas un poco más apegadas a la realidad, pero sin llegar a ser acertados: «para poder encontrar un buen empleo». Pero hasta ahí llega la respuesta.
Ah! Entonces se va a la escuela por cuestiones de dinero… es el mensaje inherente, mensaje que está creando serios problemas en la sociedad actual. No es de extrañar entonces que se escojan profesiones que tienen la reputación de proporcionar buenas ganancias, aunque no tenga nada que ver con la vocación. Inclusive hay padres que les dicen a sus hijos que estudien cierta carrera por que ahí se gana buen dinero. Si te has preguntado por que son tan caros los servicios médicos o legales por ejemplo, ya sabes la respuesta. Si! por que hay gente que estudió medicina o leyes  sin tener esa vocación, o aun teniéndola, se desenvuelven bajo el paradigma de haber estudiado con la recompensa monetaria en mente, y con ese tipo de concepciones, la salud y otros servicios serán cada vez mas costosos.
“Para poder encontrar un buen empleo…”, pero que hay con los que no quieren un empleo por que no quieren terminar en la rutina de los empleos de sus padres, ¿está mal desear otra cosa?. A todo esto, muchos niños y jóvenes se dan cuenta que no tienen que ir a la escuela para poder lograr todo lo que los adultos ponen como metas a alcanzar, incluso están al pendiente de los millonarios que no tuvieron una educación formal.

Entonces, que con los que perciben y les interesa la situación actual del trabajo y quieren producir más fuentes de empleo, ¿la escuela enseña ese tipo de cosas? ¿realmente las enseña? Que hay con los que tienden a ser artistas por ejemplo, o empresarios, o filósofos, o inventores, o deportistas, o inversionistas por mencionar sólo algunos.
Si, ya sabemos que la contestación obligada es que yendo a la escuela se alcanza todo eso, y en parte es cierto pero no necesariamente se tiene que asistir a la escuela para llegar a ser todo ello.
Pero antes de que se ponga el grito en el cielo, no nos estamos refiriendo a la verdadera educación, esta es imprescindible para todos, nos referimos al concepto «escuela» que tiene la mayoría de la gente. Ese concepto que solo se le concibe como un lugar al cual se va como requisito para encontrar un buen trabajo.
La realidad es que este esquema de pensamiento funciona bien para los empleadores pero no muy bien para los empleados. Es decir, todo el sistema esta diseñado para que salgan multitudes de empleados bien preparados que se peleen los puestos de trabajo inclusive si son mal pagados. Si no hay una fuerte oferta de trabajo, es el clima perfecto para establecer sueldos bajos que los solicitantes a un empleo están más que dispuestos a aceptar.

 
Reiteramos, el sistema educativo esta produciendo sujetos idóneos para el empleo, pero no esta preparando empleadores. Nos preguntamos, ¿por que esta delineado así el sistema? ¿Quién sale ganando con esto? No damos a entender que hay una especie de conspiración bien planeada para mantener las cosas así, pero lo que si es cierto, es que los que tienen la fortuna de poder generar fuentes de empleo, no están interesados en empoderar a otros que podrían representar una competencia. Es preferible ante sus ojos que la mayoría se prepare para poder darles empleo y aprovechar sus capacidades para sus empresas.
Entonces de donde va a venir un cambio en esta tendencia, no creemos que vendrá desde los sistemas educativos por lo pronto, no a corto plazo, ni tampoco vendrá desde el sector empresarial, tiene que venir de manera particular primero, empezando con algunos padres con sus hijos. Esa es la naturaleza de escuela en casa, otorgar oportunidades de abordar la educación no para preparar más empleados, sino para que se desarrollen en lo que realmente son, rompiendo el concepto de la era industrial, que concibe a las escuelas como fábricas para producir empleados para la industria, pero ya no estamos en esa era.

 

Cabe aclarar que no tiene nada de malo ser empleado, sino mas bien es una cuestión de estar ubicados en un área en que las aptitudes y la pasión se conjugan, por que mientras que para algunos un empleo les ayuda, a otros les perjudica en términos de su destino. El empleo nunca acabará, sería perjudicial y caótico si eso sucediera. De hecho, hay quienes se desenvuelven perfectamente bajo ese esquema, pero otros no, para algunos representa abandonar su vocación y con ello la humanidad se pierde de lo que podrían aportar esas personas. Seguramente ha habido muchos más como Miguel Ángel o Rafael, pero por no tener un mecenas, han tenido que entrar a trabajos que no tienen nada que ver con ellos, desperdiciándose así toneladas de potencial. Eso es una realidad, eso sucede todo el tiempo pero pasa desapercibido por que hemos aceptado que “así es la vida”, “no todos pueden hacer lo que les gusta”. Steve Jobs a quien muchos admiran y quien no alcanzó sus logros por haberse graduado o haberse desenvuelto en algún buen empleo, dio un discurso memorable en la Universidad de Stanford en el que hablaba de que la base de su consecución fue precisamente amar lo que hacía.

 
Pues por la creencia de que no todos pueden hacer lo que aman es que hay mucha gente frustrada desquitándose con el prójimo en turno. Seguramente todos hemos sido afectados por gente que desempeña labores que no tienen nada que ver con su misión, desde malos tratos en algún mostrador, hasta cosas mas graves y trascendentes como padecer toda una vida en una unidad habitacional en cuyo diseño y construcción, no se respetó en lo mas mínimo la dignidad humana.

 
¿Se va a la escuela entonces para aprender a ganar dinero? O ¿para desarrollar las características vocacionales que ya todos traemos?

Si es para aprender a ganar dinero, entonces la escuela regular no esta haciendo un buen trabajo, la evidencia es la cantidad de gente que se gradúa y no sabe como arreglar su situación financiera.
Entonces ¿es la otra opción? ¿desarrollar nuestras habilidades vocacionales? Pero tampoco se cumple satisfactoriamente esta cuestión, es evidente la desorientación vocacional que padecen nuestros jóvenes, y la mucha gente está trabajando en cosas por las que no tienen pasión. La orientación vocacional se empieza a tocar justo cuando se va a entrar a la universidad, eso es muy tarde, por eso muchos jóvenes se sienten confusos, otros hasta cambian de carrera después de estar varios semestres en otra totalmente distinta y otros muchos mas desempeñan labores que no tienen que ver con lo que estudiaron.

Asi que ni lo uno ni lo otro se está llevando a cabo bien.
Entonces ¿por que tengo que ir a la escuela?
Parece que la pregunta de los niños tiene mas sentido de lo que los adultos creen. Los padres son los primeros que tienen que tener claro el concepto de educación, pues son ellos los que primero contestarán esa interrogación a sus hijos, dando una respuesta que no solo les aclare la perspectiva, sino que también los inspire, potencie y establezca en el tipo de educación mas apropiada para cada uno.
La escuela entonces debería ser un elemento que ayude a descubrir y fomentar la vocación y las aptitudes que son adecuadas para dicha vocación, y al mismo tiempo incorporar los elementos de calidad humana esenciales para una vida productiva interdependiente, dentro del contexto de los retos que representa la problemática social y laboral actual.
¿No hay escuela que tenga eso como su verdadera meta? Entonces procuremoslo desde casa.