Escolaridad vs Educación

 

 

“Nunca permití que la escolaridad interfiriera con mi educación.”
Mark Twain

 

Estudiando en casaEs común confundir la educación con la escolaridad, pero debe enfatizarse que no es lo mismo. Por ejemplo, cuando se habla de educación temprana, lo que la gente piensa es meter a los niños a la escuela lo antes posible. Pero escuela no precisamente es sinónimo de educación.

Vale la pena observar los resultados de los países que obtienen las puntuaciones más altas en lo que a educación académica se refiere. Desde que la OCDE empezó a publicar su informe PISA, Finlandia ha estado en las posiciones más altas a nivel mundial por su excelente sistema educativo. Si hay que escuchar a alguien en cuestiones educativas, son a estos países que saben lo que están haciendo.
Algunas cosas que que sin duda cuestionaríamos, dada la influencia de la escolaridad a la que hemos sido sometidos, son estas:

– Llama la atención y se debe resaltar sobre prácticas escolares de países como Finlandia, que un poco más de la mitad de los niños no van a guarderías ni a preescolar. De hecho, empiezan a ir a la escuela hasta los 7 años. Si esto lo vemos desde el punto de vista de los sistemas a los que estamos acostumbrados en nuestros países de habla hispana, seguramente sería una práctica que trataríamos de modificar aumentando el tiempo de escuela. Pero ellos lo hacen así deliberadamente y dos años más tarde sus estudiantes están más adelantados que el resto de las naciones que son monitorizadas por la OCDE. ¿Como es esto posible?

Mientras ellos mantienen ese esquema de no someter a sus niños a una tortura escolar, los dirigentes de los sistemas educativos de nuestros países, tratan de incrementar el tiempo en que los niños estén en la escuela. Precisamente, en este tiempo hay una iniciativa de aumentar horas de escuela tratando de imitar a EU, que por cierto, no califica muy bien en los resultados de la OCDE.
Sin embargo, países como Finlandia obtienen mejores resultados con menos horas de estudio, 608 horas en primaria, contra 875 de otros países.

– Otra cosa que se tiene que subrayar, es que aun siendo un sistema escolar nacional, tratan de personalizar la educación asignando un mismo maestro que cuide que ningún alumno quede rezagado durante los primeros seis años. Esto proporciona el sentido de familiaridad y confianza que se necesita para mejores resultados en cuanto aprovechamiento. En lugar de reprobar alumnos, buscan fortalecer su seguridad y estabilidad emocional.

– Una cosa más, aunque nos parezca extraño en esta cultura en donde se exalta a la competencia, ellos no buscan inculcar la competencia entre los alumnos, ni la evaluación es por comparación, como es la tendencia de la llamada calificación por curva. De hecho no hay calificaciones numéricas hasta 5º grado. A pesar de ello, la calidad de la producción del país es mejor que los países que tratan de promover la competencia por comparación y calificaciones.

Parece entonces que los niños no necesitan esa clase de presiones a las que son sometidos por los sistemas escolares. Los padres han aceptado estos sistemas para sus hijos, sin meditar en su eficacia. Pero, ¿que podemos hacer si no podemos modificar estos sistemas educativos en nuestros países? bien, nadie nos impide que adaptemos modelos y prácticas educativas más efectivas y amigables para nuestros hijos.

Lo más importante en estas observaciones, es que a pesar de que tienen de los mejores sistemas de educación en el mundo, un factor determinante para su éxito, es que los padres tienen claro que ellos son los primeros responsables de la educación de sus hijos, quizás sea por eso que tienen esa calidad de educación en su país. Ahí aplica la cita “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Si nosotros como padres queremos para nuestros hijos solamente escuela en lugar de educación, pues es lo que seguirán ofreciendo los gobiernos, muchas escuelas y muchas horas de escuela, pero una educación académica deficiente.

Es un hecho, se puede obtener una educación de primer nivel con menos horas de escuela, sin las presiones de las calificaciones y la competencia con los compañeros, siempre que haya una atención personalizada y la conciencia de los padres de que ellos son los primeros responsables de la educación de sus hijos, no el gobierno, ni la religión, ni ninguna otra organización son responsables de velar por una educación de calidad.

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